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En 1982, durante la Guerra de las Malvinas, un
único Chinook logró despegar del buque portacontenedores
Atlantic Conveyor antes de que fuese hundido por un misil
Exocet lanzado por un Super Etendard argentino. Falto de
recambios, logró aguantar todo el conflicto transportando casi
cualquier carga por las islas.
Cuando estalló la guerra de las Malvinas, el
18º Escuadrón era la única unidad de la RAF equipada con el
Boeing Vertol HC.Mk1 Chinook. El 6 de Abril de 1982, el
comandante de ala Tony Stables recibió órdenes de preparar su
unidad para operar en el Atlántico Sur. El 23 de abril cinco
Chinook volaron de su base a Plymouth, donde embarcaron en el
buque portacontenedores Atlantic Conveyor. El 5 de Mayo dicho
buque llegaba a la isla ascensión, y uno de los Chinook lo
abandonó para servir como grua volante entre la costa y los
barcos anclados a lo largo de esta. El 7 de mayo el Atlantic
Conveyor zarpó de Ascensión rumbo a las Malvinas con 8 Sea
Harrier FRS.Mk, 6 harrier GR.Mk3, 6 Westland Wessex, 1
Westland Lynx y 4 Chinook ( los Bravo Mike, November, Papa y
Tango).
El dia 18 de Mayo el buque arribó hasta Task Force y los Sea
Harrier y Harrier lo abandonaron para
unirse
a los portaaviones. Los helicópteros debían ser llevado
directamente a las islas.
El 25 de Mayo el personal del 18º escuadrón comenzó a instalar
las palas de los rotores en dos Chinook, que debían
trasladarse a isla Soledad el 26 de Mayo. Esta tarea resultó
muy peligrosa para el personal, ya que la naturaleza de las
palas, de 9.14 m de longitud y 136 kg de peso, junto con los
movimientos bruscos debido al estado de la mar, hacían que se
flexionasen, y en un par de ocasiones casi le cuesta varios
dedos al encargado de colocar el pasador entre la pala y el
rotor. Al final de la tarde, el oficial de vuelo John Kennedy
despegó con el Chinook ZA718, el Bravo November (BN), para
transferir suministros entre los buques.
El Exocet
Poco después de despegar, un misil rozaolas Exocet lanzado por
un Super Etendard argentino alcanzó al buque portacontenedores.
El incendio posterior a la explosión fue incontrolable, y la
tripulación fue obligada a abandonar el barco. Murieron 12
hombres, aunque los del 18º escuadrón salieron indemnes. A los
5 días, el Atlantic Conveyor se fue a pique, junto con los
restos calcinados de los otros tres Chinook, entre otras cosa.
El Bravo November pasó la noche en el portaaviones HMS Hermes,
y se trasladó a Soledad al dia siguiente. Con él viajaban dos
tripulaciones de 4 hombres cada una, 9 especialistas y 10
técnicos de apoyo. Los 77 hombres restantes ya no eran
necesarios y fueron reenviados a Ascensión.

Mirage Super Etendard armado con misil anti-buque Exocet
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El jefe de escuadrón Dick Langworthy decidió que el Chinook
realizaría el mayor número de vuelos como le fuera posible,
puesto que era el mayor helicóptero disponible, capaz de izar
12 toneladas, o lo que es lo mismo, tres veces más que el
Westland Sea King, el modelo que seguía en capacidad. La tarea
fue difícil de llevar a cabo, ya que todas las piezas de
recambio, así como los manuales de entretenimiento, se habían
ido a pique con el Atlantic Conveyor.
El primer cometido asignado al BN fue la transferencia de
suministros desde los buques en el estrecho de San Carlos y
las áreas de almacenaje en tierra. Después se le empleó para
llevar municiones de artillería en una bandeja de 10 toneladas
hasta emplazamientos avanzados. En los viaje de regreso llevó
prisioneros argentinos, hasta 60 cada vez, desde Prado Ganso
hasta San Carlos. Según palabras de Langworthy: "Nos
saltábamos todas las reglas y utilizábamos el helicóptero
siempre en su peso máximo. El aparato operaba un día y otro en
los límites de su disponibilidad, pero los motores aún
funcionaban, los rotores giraban y el Chinook seguía en la
brecha".
En la tarde del 30 de Mayo, el BN estuvo a punto de ser
destruido.
Tras un reconocimiento del SAS, se reveló que el ejército
argentino se había prácticamente retirado del monte Kent, una
elevación muy estratégica situada a 16 km al oeste de Puerto
Argentino. Al oscurecer, 3 Sea King transportaron un grupo de
Reales Infantes de Marina a tomar la posición. Langworhty les
seguía en el Chinook, con 2 cañones de 105 mm y 22 hombres en
el interior, y una tercera pieza de artillería del mismo
calibre a la esliga. Los pilotos llevaban gafas de visión
nocturna para poder volar cerca del suelo a oscuras.
A
Langworthy le hicieron creer que el terreno donde iban a
posarse era relativamenete llano, pero al llegar descubrió que
era una zona inclinada y pantanosa, flanqueada por pequeños
surcos de agua. El cañón de la esliga lo depositaron sin
problemas. A continuación debían descargar los otros cañones
en una posición determinada respecto al primero, pero al
posarse el Chinook, la parte trasera se hundió en el terreno
hasta el punto que no descendía el portón trasero ni por
efecto de los gatos hidráulicos. El Chinook despegó y abrió el
portón en el aire para volver a posarse con él abierto. Al
poco de iniciarse la operación de descarga, se produjo un
tiroteo entre los miembros del SAS que cubrían el desembarco y
una patrulla argentina. Después se fundió la luz roja de la
parte trasera de la cabina, de forma que la operación de
descarga hubo de continuar a oscuras. Durante toda la
operación el Chinook mantuvo los motores en marcha y los
rotores girando por si hacia falta un despegue de emergencia.
En peligro
Los cañones pudieron por fin se descargados y el Chinook
despegó hacia Puerto San Carlos. Mientras volaba en rasante,
el helicóptero encontró un chubasco de nieve y cegado por unos
segundo cruciales, el piloto dejó que el aparato descendiese
en autorrotación. De repente el aparato fue zarandeado como si
hubiese chocado con algo duro. Nadie se dio cuenta entonces,
pero el helicóptero había tocado la superficie en una de las
pequeñas pendientes que hay cerca de monte Kent. El Chinook
descendió deslizándose sobre la superficie empapada como si
fuese una enorme tabla de surf, levantando grandes rociones de
agua, aprte de la cual penetró por las tomas de los motores,
lo que ocasionó que ambos perdiesen potencia. La presión
hidráulica empezó a decrecer y Langworhty notó que los mandos
eran cada vez más duros: "El copiloto desprendió su puerta y
yo le grité que me ayudara a mover los controles. Ambos
tiramos de las palancas del colectivo en un intento de
incrementar el paso de las palas, y al parecer lo conseguimos.
El Chinook se despegó del suelo, cesaron los rociones de agua
y los motores volvieron a funcionar correctamente". Restaurada
toda la potencia, Langworthy aprovechó el régimen ascensional
máximo para salvar las montañas.
Cuando el Chinnok hizo impacto, Tom Jones, responsable de la
operación de descarga, se encontraba de pie en la cabina
trasera. La fuerza del choque lo envió al suelo y perdió su
casco de vuelo. Al verse en esa situación y desorientado,
pensó en lo peor. "Oía como los motores perdían potencia y
pensaba que el aparato estaba a punto de desintegrarse. Abría
la puerta de la cabina para abandonar el aparato en cuanto se
estrellase. Me dije que lo mejor era saltar. Pero primero eché
un vistazo al otro tripulante de mi cabina; estaba sujetándose
como podía y me hacía señas de que me pusiera uno de los
cascos de repuesto". Cuando Jones se puso finalmente el casco
y enchufó el cable en una de las bases de intercomunicación,
oyó con sorpresa que el helicóptero del que había estado a
punto de saltar ascendía y volaba a 450 m.
Una tripulación asustada llegó en el Chinook a
Puerto San Carlos y se posó en la pista. Aparte de la pérdida
de la puerta del copiloto y daños menores en la rampa,
producidos por la descarga de los cañones, el Chinook había
sufrido muy pocos daños. "Después de este incidente no nos
cupo duda de que el BN iba a aguantar el resto de la guerra".
Transporte de tropas
El 2 de Junio el BN se vio envuelto en otra operación de gran
envargadura. Las fuerzas argentinas había evacuado el
asentamiento de Fitzroy, a 24 km de Puerto argentino. Se
decidió tomar las elevaciones circundantes antes de que el
enemigo regresase.
En mitad de un tiempo pésimo en el que la base de las nubes
estaba casi al nivel del suelo, 81 paracaidistas abordaron el
Chinook para cubrir el trayecto de 48 km de distancia en él.
Tom Jones describe: "Los paracaidistas parecían estar en una
lata de sardinas. Los asientos estaban plegados contra las
paredes y los hombres permanecían de pie sosteniendo sus armas
y equipos por la sencilla razón de que no había espacio para
dejarlos en el suelo; iban tan apretados que no podían ni
volverse. Aceptaban esa situación, pues sabían que la
alternativa era cubrir esa distancia, o quien sabe si mayor, a
pie".
DIck Grose, teniente de patrulla, hizo despegar el aparato; su
copiloto Coli Miller contaría después: "El tiempo era muy
malo, con nubes bajas fijas en las colinas. La visibilidad era
de unas 2 millas y había sitios en que la base de las nubes
estaba a menos de 200 pies. Me veía obligado a navegar
mediante referencias visuales, pero las cumbres de las colinas
eran invisibles cubiertas por las nubes". Cerca de Fitzroy, el
Chinook se encontró con dos Westland Scout que le condujeron a
la zona de aterrizaje. En 15 segundos los paracaidistas habían
desembarcado y Grose despegó de inmediato y regresó a Prado
del ganso, donde recogió otros 75 paracaidistas más. Sin el
Chinook esta operación hubiera sido inviable.
Carguero
El 7 de Junio se produjo un alto en la rutina, cuando en
cargas separadas el BN transportó dos Sea King que resultaron
seriamente dañados al aterrizar en la base operativa de sus
unidades, cerca de Puerto San Carlos. El 8 de Junio y en un
solo viaje, el BN llevó 64 heridos desde Fitzroy hasta el
buque hospital Uganda; la mayoría de ellos eran bajas
producidas durante el ataque a los buques de asalto anfibio
Sir Galahad y Sir Tristam.
El 14 de Junio a Dick Grose se le ordenó transportar un puente
portátil de 8 toneladas entre Fitzroy y Murrel Bridge para
sustituir la estructura de madera original. Colin Miller
recuerda: "El puente metálico era pesado pero también plano,
de modo que una vez el Chinook comenzaba a desplazarse
generaba su propia sustentación. Casi inmediatamente se
tornaba inestable, balanceandose de lado a lado suspendido de
sus cadenas. Debimos decelerara a 20 nudos para que se
estabilizase- lo que no llegó a conseguirse totalmente- y a
partir de entonces empezamos a volar despacísimo y con mucho
cuidado". Nada más depositaron el puente en su sitio, se supo
que las fuerzas argentinas en las Malvinas se habían rendido.
La actuación del Bravo November demostró su valía y la
versatilidad extrema de los helicópteros pesados en el campo
de batalla. Queda especular el desarrollo de la guerra de las
Malvinas si hubiesen podido operar los 4 Chinook previstos.
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