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Fue diseñado a comienzos de la era
del jet para vuelos intercontinentales, el Electra respondía a
objetivos menos ambiciosos, sin embargo era el avión comercial
propulsado a hélice más avanzado, comparable a los primeros
reactores comerciales, con lo que las perspectivas de venta eran
excelentes.
Sin embargo se presentaron algunos inconvenientes estructurales lo
que desestimó el interés de los operadores civiles. Pero el
proyecto se vió beneficiado con la solicitud por parte de la USN
de un avión que sucediera al SP-2 Neptune, para lo cual Lockheed
respondió con el desarrollo de una versión de patrullaje marítimo
y antisubmarino del Electra, al combinar la electrónica del
Neptune y la célula espaciosa del L-188, denominada P-3 Orion, que
se ha convertido en el avión de patrullaje marítimo más empleado
en nuestros días.
La Aviación Naval Argentina teniendo en cuenta la excelente
reputación operativa con que contaba el Electra, decidió
incorporarlos en 1973 en reemplazo de los antiguos DC-4 de la 1º
Escuadrilla Aeronaval de Sostén Logístico Móvil, ampliando la
capacidad de transporte notablemente, cubriendo a partir de ese
momento la línea de pasajeros aeronavales, entre todas las bases
de la Aviación Naval.
Con la recuperación de las Islas Malvinas, los Electra serían los
encargados de realizar el transporte de hombres y pertrechos,
movilizados a la región patagónica para su defensa, de los
encargados de la operación de las aeronaves que partían desde el
continente los destinados al archipiélago, sirviendo además en el
patrullaje marítimo y la búsqueda de los náufragos del crucero ARA
"General Belgrano".
Este conflicto demostró la escasez de medios aéreos destinados al
sostén logístico y al patrullaje marítimo, esto último debido al
descargo de los Neptune y a la negativa estadounidense de
suministrar los P-3 Orion; la solución para paliar este
inconveniente se halló con la incorporación de más unidades de
L-188, que podrían ser modificadas para cubrir las necesidades de
la Aviación Naval de ser autosuficiente en cuanto al
reabastecimiento en vuelo, transporte de carga, patrullaje
marítimo y guerra electrónica. En tal sentido se encargo a la
empresa Israel Aircraft Industries el desarrollo de estas
modificaciones, que serían llevadas a cabo en el Taller Aeronaval
Central.
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