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La
emoción de volver al lugar de la batalla
Cálido saludo entre un veterano
argentino y otro británico, que regresaron ayer en el
mismo avión a las islas, para evocar el 25° aniversario
de la guerra.
Alejandra Conti
Enviada especial a Puerto Argentino
Fuente:
La Voz del Interior
Un día gris, oscurecido aún más por una lluvia fuerte y
helada, fue el recibimiento que tuvieron los 18
argentinos que ayer a las 14.30 llegaron al aeropuerto
de Mount Pleasant, en las Islas Malvinas. En las islas
otra vez. No sólo los 12 periodistas y un turista (?),
sino cinco veteranos argentinos que iban en el avión de
Lan Chile y que pisaban por primera vez, desde la guerra
de 1982, suelo malvinense.
Los golpes de la lluvia, impiadosa, que recibimos los
pasajeros que debimos correr los 50 metros que separaban
al avión de la entrada al aeropuerto de la base militar
de Mount Pleasant no deben haber sido nada comparado con
el shock de estos ex combatientes que, para volver a sus
islas, debieron presentar el pasaporte ante las
autoridades migratorias isleñas, es decir, británicas.
Para uno de ellos, el correntino Mario Oscar Núñez, el
viaje ya había comenzado con una fuerte carga emotiva.
En pleno vuelo entre Punta Arenas (Chile) y las islas
conoció a un veterano británico, Gary Clement, que había
peleado en el mismo lugar que él: Goose Green.
Algunos de los periodistas que iban en el avión los
presentaron y ambos aceptaron hablar, traducción
mediante, en una charla que emocionó a todos los que la
escucharon. Ambos se saludaron cálidamente y Núñez le
contó, entre otras cosas, que él había estado en el
frente en Darwin.
Ambos coincidieron en que 25 años es mucho tiempo,
suficiente para curar las heridas. "No tengo más pelo,
pero soy el mismo", bromeó Clement, un inglés que
decidió quedarse a vivir en las islas. "Espero que
disfrute el regreso", le dijo después más serio. "Volver
al cementerio de Darwin debe ser una experiencia...",
agregaba, casi sin poder completar las frases. "Yo lo
visité varias veces", añadió.
"En cambio, para mí es la ilusión de 25 años", le
respondió Núñez.
"Te va a poner muy triste, te vas a quebrar. Como me
pasó a mí la primera vez que volví", le advirtió el
británico.
"Vengo con una gran ilusión y para cumplir el sueño de
poder ver el cementerio. También quiero ir a ver el
lugar donde estaba mi pozo, mi trinchera", le dijo el
argentino.
"La vas a encontrar. Yo acompañé a muchos veteranos
británicos y ellos pudieron reconocer los lugares en los
que estuvieron. Quizá hasta encuentres algún resto de
comida en las trincheras", le aseguró.
Cuando bajó del avión, Núñez quiso besar suelo
malvinense, pero como estaba lloviendo tocó el piso con
las manos y se lavó la cara con esa agua.
En el mismo vuelo viajaban otros cuatro veteranos, uno
de La Plata y tres del municipio de La Matanza,
provincia de Buenos Aires. Uno de ellos llevaba una
camiseta de fútbol argentina con los colores celeste y
blanco, tan temidos por los isleños, y una campera que
en la espalda tenía impresa una imagen de las islas con
la leyenda: "Combatimos con honor y volveremos". La
frase, la imagen y la camiseta hacían presagiar algún
tipo de problema, pero el frío o la prudencia obligaron
al ex combatiente a ponerse otra campera encima. Dos de
ellos, pertenecientes al grupo Alternativa 28 de Marzo,
planean hacer un acto mañana en el cementerio de Darwin.
Pasajeros. En el avión, que llevaba no menos de 70
pasajeros, viajaban también muchos isleños, chilenos y
personas de otras nacionalidades residentes en las
islas, algunos turistas (o que se decían tales) y una
docena de periodistas, la mayoría argentinos, pero
también de medios internacionales. También iba, en el
primer asiento y con bajo perfil, Alan Huckle, el
gobernador de las islas (un diplomático designado por la
Corona británica), que declinó hacer declaraciones y
sugirió hablar con los consejeros del gobierno, "que son
mucho más importantes". Una ratificación más de su
posición favorable a la autodeterminación.
Comenzó así una semana que se prevé tensa. Hay muchos
argentinos en las islas. Los malvinenses sostienen que
las relaciones con Argentina pasan por uno de sus peores
momentos debido (según ellos) a la actitud agresiva del
Gobierno de Néstor Kirchner, pero su peor temor es que
algún argentino haga flamear una bandera celeste y
blanca uno de estos días. Por ahora, ese es el mayor
miedo que inspiramos.
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